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Jueves, 21 de junio de 2018

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María Vallet, doctora honoris causa por la Universidad Jaume I de Castellón

Texto: Jaime Fernández, - 1 DIC 2015 a las 12:26 CET

María Vallet durante su discurso de investidura como doctora honoris causa en la Universidad Jaume I

El pasado 27 de noviembre, María Vallet, catedrática de Química Inorgánica de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, fue investida doctora honoris causa por la Universidad Jaume I de Castellón. El encargado de leer su laudatio fue el profesor Juan Bautista Carda, catedrático de Química Inorgánica.

En su discurso de investidura, Vallet ofreció unas reflexiones sobre la investigación que le ocupa desde hace más de dos décadas, los biomateriales, y de manera más concreta las biocerámicas. Aseguró Vallet que "el objetivo que se persigue en su utilización es salvar vidas, mejorar la calidad de vida, reducir el sufrimiento y contribuir a llegar en mejores condiciones al final de nuestra vida". Quiso recalcar esto último, porque se considera "una firme defensora de meter calidad a la vida, que no es lo mismo que meterle años". En esa misma línea que hay que "reconocer que los enormes avances que se han producido en el campo médico, desde la instrumentación, los biomateriales, los fármacos, la anestesia, las vacunas y, ahora, la nanotecnología, han logrado hacernos vivir mejor y con menos dolor, pero esto no ha sido gratis, esto se ha logrado con mucha investigación".


En su charla puso dos ejemplos de su trabajo. El primero es el diseño de sustitutos óseos para aplicaciones en traumatología y en maxilofacial. Recordó que desde siempre han sido necesarios implantes para múltiples problemas relacionados con los huesos, y no sólo en edades avanzadas, también en niños y jóvenes como consecuencia de accidentes de todo tipo. Y también en odontología, a cualquier edad, se necesita una reparación o sustitución de dientes. En este tipo de biomateriales lleva trabajando desde hace unos 20 años y en la actualidad busca solucionar el grave problema de la infección en implantes. Según sus datos, "la estimación de infecciones asociadas a la cirugía protésica está en torno al 2%, un número muy alto si se piensa en que de cada 100 implantes, al menos 2 se infectarán, lo que es terrible para el paciente, pero también una complicación muy seria para el médico y una carga importante socialmente, no solo por el coste, sino también por la dependencia que ocasiona".


El segundo de los ejemplos ha aparecido en publicaciones científicas recientes y consiste en el diseño de nanotranportadores cerámicos para combatir el cáncer. Afirmó Vallet que los fabrican y los preparan para ser inteligentes, y para eso los cargan con citotóxicos y decoran su superficie con moléculas que los hagan invisibles a los macrófagos y selectivos hacia las células a las que quieren que lleguen.


La investigadora explica que "podemos imaginar que son caballos de Troya que entran en las células enfermas y que, una vez dentro de ellas, el caballo abre sus compuertas y los citotóxicos salen. Para que esto sea posible, hay que dar un estímulo al caballo en el momento adecuado, es decir cuando esté dentro de la célula enferma y por eso se les llama inteligentes, porque no sueltan su carga hasta que no reciben la orden de hacerlo. El estímulo es como la llave que abre la puerta para permitir que salgan los fármacos". Las ventajas principales de estos nanotransportadores para combatir el cáncer, de acuerdo con Vallet, son tanto su selectividad como el uso de dosis infinitamente pequeñas y la reducción que eso provocaría en los efectos secundarios de la quimioterapia tradicional.


Consideró además que la evolución de los biomateriales en los últimos años ha sido espectacular porque "se ha pasado de utilizar materiales inertes para sustitución de tejidos vivos, al diseño de materiales bioactivos y biodegradables para reparación de los mismos, que han desembocado en la tercera generación de biomateriales donde el objetivo es su regeneración". De acuerdo con sus palabras, el enorme avance que ha experimentado la medicina durante la segunda mitad del siglo XX no habría sido posible sin el descubrimiento y utilización de nuevas y avanzadas tecnologías que han permitido llegar a diagnósticos y soluciones para poder resolver problemas médicos antes impensables.


En ese avance médico explicó Vallet que nos encontramos "ante un hecho evidente, como es el aumento de la esperanza de vida, y otro hecho también evidente, que no es otro que nuestros órganos y tejidos están programados para una duración limitada. Por eso, poder disponer de piezas de recambio para nuestro cuerpo, sin duda sería una alternativa deseable para alcanzar una buena calidad de vida mientras ésta nos acompañe. Dicho en otras palabras, hacia donde se va es a llegar a disponer de una fábrica de repuestos para el cuerpo humano".


En el mismo acto, también se invistió como doctor honoris causa a Julius Rebek, director del Skagss Institute of Chemical Biology del Scripss Research Institute (TSRI) de Estados Unidos.

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