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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Lunes, 20 de noviembre de 2017

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¿Está Cervantes realmente enterrado en las Trinitarias?

La respuesta más corta a esta pregunta es que no se sabe, y eso a pesar de que en el año 2015 la mayor parte de los medios de comunicación informaron de que sus restos se habían encontrado, sin ninguna duda, en el convento de las Trinitarias de Madrid. Antonio Alonso, del Servicio de Biología del Departamento de Madrid del Instituto Nacional de Toxicología y de Ciencias Forenses del Ministerio de Justicia, ha explicado en el encuentro complutense El ADN de Cervantes, celebrado en la Biblioteca História de la UCM, que los restos encontrados no han sido analizados genéticamente, así que la identificación no ha podido ser confirmada.

El convento de las Trinitarias de Madrid que existe hoy en día fue construido tras la muerte de Cervantes sobre el anterior convento, que es donde está documentado que se enterró al escritor. Se supone que los restos del convento anterior se trasladaron a la cripta del nuevo, y allí es donde comenzaron a buscar los investigadores.


Lo que se ve a primera vista en la cripta son 36 nichos, 20 de ellos con restos infantiles, "probablemente relacionados con una epidemia de cólera en Madrid". Uno de ellos, el que se hizo más celebre, es el que cuenta con las iniciales MC y que en un principio se pensó que podría contener los restos del escritor, pero que "resultó ser un enterramiento del XIX, nada que ver con Cervantes".


Tras ver que en los nichos no había huesos que pudieran coincidir con el autor de El Quijote, se buscó en los enterramientos del suelo de la cripta. Según fueron bajando niveles los antropólogos, llegaron a una profundidad de 135 centímetros y allí hallaron restos del siglo XVII, datados gracias a un ataúd y a unas cuantas monedas.


Hay al menos huesos de 15 individuos, lo que coincide con el registro de los 17 que estaban enterrados en la antigua iglesia de las Trinitarias. De ellos hay huesos de cuatro adultos masculinos y es probable que uno de ellos sea Miguel de Cervantes.


Ahora bien, ¿cómo se podría saber que es él realmente? Antonio Alonso explicó que para poder hacer un reconocimiento con el ADN, ya sea autosómico o mitocondrial, haría falta encontrar a alguien del árbol familiar de Cervantes para comparar los ADNs. De momento se han identificado algunos posibles enterramientos, pero la mayoría estarán acumulados en osarios, lo que hace muy difícil el encontrar restos y poderlos comparar.


Alonso aclaró que "se conoce muy poco en realidad de la vida de Cervantes, e incluso hay dos hipótesis de linajes distintos". Si en alguno de ellos se pudieran encontrar restos y compararlos con los de las Trinitarias, se podrían conocer, gracias a las nuevas técnicas de secuenciación, si el escritor provenía de una familia de judíos conversos, el color de su pelo y ojos, la forma de la nariz, la distancia entre los ojos e incluso si tenía algunas enfermedades como la diabetes, la malaria y la tartamudez. Todo gracias a que existen genes autosómicos relacionados con la morfología cráneo-facial, con marcadores de ancestralidad y con enfermedades de base genética.


Más mito que mitocondria

De momento, la mejor descripción que existe de Cervantes es su propio autorretrato literario aparecido en el prólogo de las Novelas Ejemplares y el famoso retrato de Juan de Jáuregui. De todos modos, en la charla, organizada por encuentros complutense y la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (SEBBM), el filólogo Santiago López Navia, alertó de la posibilidad de que esos dos retratos sean falsos o que hayan pasado por "el tamiz de la ficción".


De acuerdo, con López Navia, "en Cervantes pesa más el mito que la mitocondria, porque el mito ha acabado imponiéndose al hombre". Lo que parece estar confirmado es que "había perdido la funcionalidad de un brazo, en Lepanto, aunque lo conservaba, que era tartamudo y que sufría de cirrosis hepática con diabetes secundaria y polidipsia, el deseo exacerbado de beber".


Según el filólogo, "hay muchísimos secretos y enigmas por resolver, así que la ciencia tiene mucho que aportar a Cervantes". En la resolución de esos enigmas, la secuenciación del ADN aportará lo que pueda, siempre que se encuentren restos de parientes de Cervantes y se superen barreras burocráticas como la actual imposibilidad de sacar los restos del convento para analizarlos.

 

 

José Manuel Bautista, Antonio Alonso, Santiago López Navia y Celia Sánchez durante el encuentro complutense El ADN de CervantesAntonio Alonso explicó que los restos encontrados en el convento de las Trinitarias podrían ser los de Cervantes, pero que no se ha hecho ninguna prueba de ADN que lo confirmePara el filólogo Santiago López de Navia, en el caso de Cervantes el mito ha acabado imponiéndose al hombre, así que quedan muchos secretos y enigmas por resolver sobre su figuraJosé Manuel Bautista, Antonio Alonso y Santiago López Navia en la Biblioteca Histórica de la UCM
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Comentarios - 1

Eduardo Merino

1
Eduardo Merino - 10-11-2016 - 17:50:42h

Buscan los restos de Cervantes.
Qué me importa a mí dónde están
los huesos viejos de Cervantes viejo
si no sé donde están los de mi abuelo
y apenas intuyo donde caerán
algún día los míos.

 

Los huesos de Cervantes
se encuentran encerrados
en las líneas maestras de sus versos
y en la fantasía de sus quimeras
y los descubren cada día
quienes se atreven a leerlas.


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