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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Jueves, 27 de abril de 2017

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Arte para recordar el genocidio armenio

La Facultad de Bellas Artes acoge, hasta el 2 de febrero, la exposición colectiva "Armenia: genocidio y diáspora. Recordando una tragedia más allá del centenario", comisariada por el crítico de arte Diego Vadillo López. Con esta muestra se quiere rememorar "la tragedia que supusieron el genocidio y la diáspora armenias más allá de los eventos que bajo tal premisa se desarrollaron durante 2015, año en el que se cumplía el centenario de tan doloroso hecho".

Entre los años 1915 y 1918, durante la Primera Guerra Mundial, el pueblo armenio fue sujeto a deportaciones, asesinatos, violaciones, abandonos en el desierto para morir de hambre y de sed, expropiaciones y genocidio sistemático. Con motivo del centenario de aquel horror, en 2015, Mundi Book Ediciones decidió hacer una serie de actividades.


Una de ellas fue la publicación de la novela Hija de la Diáspora, de Francesc Hidalgo Bautista, y la otra iba a ser una exposición con obras que recordasen el genocidio. Contactaron con el crítico de arte Diego Vadillo, quien se mostró encantado de comisiarla. Él mismo reconoce que el tema de la muestra se fue retrasando, así como la reunión de las obras participantes. Por fin este año 2017 se ha conseguido contar con un número racional de piezas y la Facultad de Bellas Artes ha prestado una de sus salas para que se puedan ver estos trabajos.


Puede sorprender que entre las piezas no las haya especialmente macabras, pero Vadillo explica que esa era la intención, "porque es más un abrazo fraternal a los que han sufrido y sufren la barbarie, que una demonización de los que producen esa barbarie". Por eso "no hay obras ni dolientes, ni agresivas, ni condenatorias y todas ellas trascienden "la realidad más truculenta".


Lo seis creadores participantes de la muestra y sus obras son Cielo Donís, El rezo más antiguo; Rufino de Mingo, Obra sin título; Pedro Monserrat, Abandonado; Gustavo Bar Valenzuela, El Duduk de Sarkis (que se utilizó para la portada del libro Hija de la Diáspora); Francisco Gómez Jarillo, En su recuerdo, y el Tríptico de Carmen Pagés.


Esta última explica que para realizar su obra se empapó del arte armenio y al final seleccionó tres figuras de cementerios que reprodujo con manchas de sangre encima como metáfora del exterminio no sólo de un pueblo, sino también de su cultura.


Pagés y Rufino de Mingo reconocen que les parece terrible vivir en un mundo donde existen genocidios constantes que se convierten en un negocio para Occidente, como la actual guerra de Siria, o las muchas que siguen existiendo en África.


Consideran que el único futuro posible pasa por un cambio en la escala de valores, y ahí los artistas deben cumplir el papel de "comprometerse con la realidad, con lo que está pasando".

Aspecto de la inauguración de la muestra Armenia: genocidio y diáspora, en la Facultad de Bellas ArtesEl Duduk de Sarkis, obra de Gustavo Bar Valenzuela, que se escogió como portada de la novela Hija de la diásporaUn visitante a la muestra Armenia: genocidio y diáspora observa el Tríptico realizo por Carmen PagésAbandonado, de Pedro Monserrat, es una de las piezas que se pueden observar en la exposición Armenia: genocidio y diásporaDiego Vadillo, comisario de la muestra sobre el genocidio armenio explica el simbolismo de la obra de Rufino de MingoEn su recuerdo, de Francisco Gómez Jarillo, es la única escultura de la exposición Armenia: genocidio y diáspora
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