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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Martes, 26 de septiembre de 2017

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El arte, una terapia singular contra el dolor

Del 26 al 30 de junio la Escuela de Relaciones Laborales ha acogido el curso Aletheia, contra el olvido. Arte trauma y memoria emocional. El proceso creador como elaboración del dolor, dentro de la programación de los Cursos de Verano de la Complutense. La directora del curso, Marián López Fernández Cao, profesora titular del Departamento de Didáctica de la Expresión Plástica de la Facultad de Educación de la UCM, explica que "lo que hace el arte es trabajar con las ausencias, haciéndolas presentes, lo cual es algo que sólo puede hace el arte, o al menos puede hacerlo muy bien".

 

Además no sólo trae los hechos al presente, sino que lo hace "a un espacio más seguro para aquí poderlos elaborar sin que pierdan su fuerza". Este curso parte de un proyecto de investigación que también se llama Aletheia, y que de alguna manera se puede traducir como "contra el olvido", o "desvelar la verdad que está oculta". Asegura su directora que "la única manera de resolver los hechos traumáticos es sacarlos a la luz en un espacio seguro, socializado, donde se reconoce el dolor y por eso adquiere una dimensión política y social, porque mientras no se reconozca ese hecho no puede ser dicho".


Entre los ponentes del curso ha estado Antonio Altarriba, autor del cómic Yo, asesino que se presenta como "un monólogo interior de un profesor universitario asesino en serie y de cómo él va desculpabilizándose para justificar lo injustificable". Esa ficción, "que pretende expulsar el trauma", es un contraste del otro cómic El arte de volar, que es del que habló fundamentalmente en el curso.


Este último, Altarriba lo escribió después del suicidio de su padre, algo que vivió "como algo muy traumático", porque estaba muy unido a él. El autor confiesa que en un principio pensó que creó El arte de volar para reivindicar la memoria de su progenitor y demostrar que su vida si valía la pena, pero luego se dio cuenta de que lo estaba haciendo para él mismo, "fue casi una terapia, que va sublimando un trauma". El padre del autor se suicidó tirándose por la ventana y el libro se titula El arte de volar, "que es una idea de negación, porque no cayó, sino que voló, y además el título condiciona las estrategias narrativas, ya que el libro se estructura a través de una simbología de la elevación y de la caída". Cuando le propusieron acudir a este curso, mientras preparaba la conferencia, se dio cuenta, tras tantos años después de su publicación en 2009, "de todas las cosas metidas en el libro de manera inconsciente".


Fernández Cao explica que el primer día del curso se hizo una visión más panorámica en torno a cómo el arte y los procesos creadores pueden ayudar a elaborar o integrar la memoria traumática. Para ello acudió Beatriz Rodríguez Vega, jefa de psiquiatría del Hospital La Paz, que trabaja a través de las terapias narrativas e "hizo un cuadro estupendo sobre los trastornos traumáticos y la manera de tratarlos".


El siguiente ponente, Rogelio López Cuenca, ha hecho un trabajo "de la memoria traumática, sobre la escapada que tuvo que hacer la población civil en 1937, desde Málaga a Almería". Para ello tomó fuentes de periódicos nacionales y locales, pero también de testimonios orales y escritos, "porque la gente necesitó escribir lo que había pasado". Luego, a partir de ese hecho, ha trabajado con centros educativos, "también para que las nuevas generaciones puedan reconstruir la memoria emocional de sus madres, padres, abuelos y abuelas".


Con una temática similar trabaja Art al Quadrat, a los que la Asociación de Memoria Histórica de Aragón les encargó la recuperación de la memoria de las mujeres en la guerra. Fernández Cao informa de que para ello recogieron cinco testimonios y recuperaron jotas republicanas que "la dictadura absorbió como todo lo contrario". Art al Quadrat contactó con joteras, que escribieron unas jotas sobre esas cinco mujeres y las interpretaron en el lugar donde esas mujeres fueron asesinadas o donde sucedió un evento traumático o en la fosa común que se acababa de descubrir. De acuerdo con la directora, ese fue el momento más emotivo del curso, porque "en el aula estaba una de las hijas y cuando pusieron el vídeo y se veía la jota y se escuchaban los sollozos de la señora de 80 años, todas nos pusimos a llorar porque no se podía hacer otra cosa".


Chris Nicholson, investigador del Centro de Estudios Psicoanalíticos, de la Universidad de Essex, habló de las autolesiones, porque trabaja con niños y adolescentes que lo hacen de manera continuada. Y explicó que esa autolesión es también un símbolo y una imagen, y así tiene que ser leída. Contó, por ejemplo, "cómo los adultos nos ponemos muy nerviosos cuando una niña se corta o un niño coge un cristal, lo rompe y se autolesiona, pero para Nicholson eso es una metáfora de todo lo que había pasado, es una manera de mostrar la herida interior, y por eso es una imagen". Por ejemplo, "la pretendida omnipotencia de un adolescente cuando rompe un cristal y se va corriendo, en el fondo habla de su propia impotencia, o de la omnipotencia que ha sentido que ejercían sobre él algunos adultos".


Ana Hernández y Mónica Cury, otras dos de los ponentes, trabajan en unidades de trauma y explicaron cómo a través de los procesos creadores como danza y teatro, o con artes visuales se pueden tratar estos traumas. Y también "cómo hay una dimensión social y política, porque, por ejemplo, el estrés postraumático surge después de las luchas, en personas que vuelven de la guerra pero no son héroes ni nada similar, sino que lo que viven es un horror, y se sienten víctimas y culpables de lo ocurrido, y de la misma manera, los traumas ocasionados por violencia de género empiezan a considerarse como tales cuando la sociedad asume que hay una violencia de género o cuando asume que hay una violencia en el entorno familiar". Cury, en concreto, trabaja en una investigación en la que muchos de los diagnósticos de trastornos de personalidad vienen de abusos sexuales infantiles, "que es algo que la sociedad todavía viene escondiendo de alguna manera".


El cierre del curso ha corrido a cargo de Gustavo Germano, célebre por su obra Ausencias, sobre los desaparecidos de Argentina, en la que pidió a los hijos o familiares de los desaparecidos que le diesen una fotografía en la que aparecían con ellos, y 20 años después que se hiciesen una foto en el mismo lugar con las mismas posturas, pero sin la persona ausente. De esa manera, en la imagen "aparece el hueco y el tiempo, y eso permite poner a la vista lo que no hay, lo que ha desaparecid, pero que podría seguir estando".

La directora del curso, Marián López Fernández Cao, junto a Antonio AltarribaGustavo Germano durante la conferencia de clausura del curso, junto a Irene Solbes, secretaria del cursoEl curso Aletheia, contra el olvido. Arte trauma y memoria emocional. El proceso creador como elaboración del dolor se ha celebrado en la Escuela de Relaciones Laborales
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