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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Jueves, 21 de junio de 2018

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Una investigadora complutense participa en el mayor estudio de ADN antiguo realizado hasta la fecha

Ana Mercedes Herrero Corral, becaria predoctoral del Departamento de Prehistoria de la Universidad Complutense, es una de las firmantes del artículo publicado en Nature , que busca explicar cómo y por qué se expandió la cultura campaniforme por toda Europa hace unos 5.000 años. En el estudio han colaborado 107 instituciones diferentes de todo el mundo, que han aportado datos del ADN de 400 esqueletos. Herrero Corral explica que "ya sólo por eso merecería la pena, pero además, en el periodo analizado, el campaniforme, que es una cultura asociada al Calcolítico, se ha resuelto una de las incógnitas importantes de la Prehistoria. En concreto, saber cómo se difunde ese periodo campaniforme, que se caracteriza por un tipo concreto de cerámicas que aparece por toda Europa".

 

La investigadora de la UCM aclara que antes de este estudio "las hipótesis eran dos: o se difundió porque son personas que se van moviendo con las cerámicas, o bien lo que se transmitió fueron las ideas y no las personas". Gracias al estudio de ADN se ha visto que, por ejemplo, aquí en España, la cultura campaniforme no estaría asociada a movimientos de población, y esa es la tónica general en el estudio de los 400 esqueletos.


Reconoce Herrero Corral que en los análisis que ella misma ha realizado sí han salido algunos individuos concretos que tienen haplogrupos característicos de las estepas, "así que alguno sí que pudo venir, pero no hubo grandes movimientos poblacionales".


En algunos sitios, especialmente en Inglaterra, ocurre lo contrario. Los análisis han demostrado que en ese periodo concreto llega muchísima gente de Centroeuropa y son los que pueblan prácticamente por completo Gran Bretaña, hasta un 90%, así que quedaría sólo un 10% de autóctonos, de neolíticos, de la gente que había antes. Así que, "los actuales ingleses provendrían de las gentes del centro de Europa".


El trabajo de la investigadora de la Facultad de Geografía e Historia ha consistido en el estudio de restos de la Comunidad de Madrid, en concreto del yacimiento de Humanejos, en Parla. En ese lugar, según Herrero Corral, hay muchísimos restos, "unas cien estructuras, de las cuales hay más de cincuenta niños, que es un número enorme para una cronología tan antigua, así que es una necrópolis muy importante".


En el caso concreto de este yacimiento madrileño, la mayoría de los "muertos ya estaban datados, pero para el trabajo se ha vuelto a datar con Carbono 14, porque ese dato es fundamental para saber si son campaniformes, o de antes o de después de ese periodo". Una vez obtenidos esos datos antropológicos se enviaron las muestras para que se realizasen con ellas el estudio masivo de ADN.


Como ya se ha comentado, ese ha sido el punto fuerte del trabajo, porque de hecho ha sido "el estudio de ADN antiguo más grande que se ha hecho hasta este momento y por primera vez en la historia han decidido colaborar los mayores laboratorios de genética antigua del mundo". Aclara la investigadora que en lugar de hacer una investigación "concreta y pequeñita con sus muestras, se han puesto de acuerdo para analizar 400 esqueletos, que es un número enorme para un estudio genético, en parte por lo caro que es el estudio de ADN".


Gran resultado con el ADN
La investigadora complutense reconoce que en este trabajo que se publica en Nature, han obtenido un gran resultado con el análisis de ADN. Explica que en esta ocasión parte de ese éxito se debe a que se ha utilizado una parte del cráneo, "denominada pars petrosa, que se encuentra en el hueso temporal y que se conserva muy bien, porque es un hueso muy duro y además su utilización permite no tener que usar dientes de los esqueletos, porque ya se sabe que los dientes pueden aportar muchísima información, así que es una pena que se pierdan en este tipo de pruebas".


De cómo llegó aquí
Ana Mercedes Herrero Corral está realizando su tesis sobre individuos infantiles en este periodo del Calcolítico. Explica que a pesar de ser especialista en huesos de niños. desde primero de carrera ha estado en contacto "con un equipo de excavación que a su vez está relacionado con un grupo de investigación de Alemania del Max Planck y de la Universidad de Mainz", así que ha estado colaborando con ellos desde siempre.


Añade la investigadora que desde que comenzó su carrera tenía claro que quería hacer ya "una tesis muy social". Sus intereses, dentro de ese campo, eran las mujeres y los niños, pero "el estudio de las mujeres ya estaba muy avanzado, por la arqueología de género, pero sin embargo sobre los niños nadie hablaba, en general, y mucho menos para estudiar los huesos de la Prehistoria". Había, por tanto, "un vacío enorme", que ella decidió llenar con sus estudios, tanto con el grado como con el máster interuniversitario de Antropológica Física, impartido por la UCM, la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad de Alcalá de Henares.


Ahora, y a raíz de esa especialización, "cada vez que se hace un estudio de este tipo" contactan con ella, como antropóloga física, para que realice el análisis antropológico de los restos. Considera, de hecho, que si no hubiera hecho el máster en Antropología Física, no sería una de las firmantes del artículo de Nature, ya que esa especialización es un "plus que en el futuro cercano servirá para pedir una beca postdoctoral, probablemente fuera", y no porque la "expulsen de España", sino porque realmente le apetece irse fuera y "probar otras cosas".


En la Complutense, Herrero Corral está ya en su último año de un contrato predoctoral y, por lo tanto, está escribiendo la tesis, y al mismo tiempo impartiendo docencia en las prácticas de la asignatura de Arqueología del Neolítico, Calcolítico y Bronce.

Ana Mercedes Herrero Corral, becaria predoctoral del Departamento de Prehistoria de la Universidad Complutense, es una de las firmantes del artículo publicado en Nature , que busca explicar cómo y por qué se expandió la cultura campaniforme por toda Europa hace unos 5.000 añosAna Mercedes Herrero Corral, en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad ComplutensePara este trabajo se ha decidido extraer el ADN de una parte del cráneo conocida como pars petrosaSegún el estudio, en el que ha colaborado Ana Mercedes Herrero Corral, el campaniforme se difundió por Europa sin necesidad de grandes movimientos de población
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