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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Martes, 17 de octubre de 2017

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Reconocimiento a la UCM por su Plan Integral de Acogida a Personas Refugiadas

El Plan Integral de Acogida a Personas Refugiadas, que está desarrollando la Universidad Complutense a través de UCMrefugees, una de las oficinas de la Unidad de Apoyo a la Diversidad e Inclusión (UCMd+I), ha sido reconocido en los Premios Magisterio a los Protagonistas de la Educación, que concede el grupo editorial Siena y que este año ha alcanzado su IX edición. Hace unos meses el Plan complutense también fue señalado como "Buena práctica de acogida en Europa" por la Asociación de Universidades Europeas (EUA). "Consideramos el acceso a la universidad o a continuar estudios como un derecho fundamental al desarrollo de las personas, y como somos una universidad pública tenemos el derecho y el deber de garantizar el acceso a la educación superior de las personas refugiadas o que están solicitando protección internacional, tal como recogen las declaraciones de derechos humanos. Con ese espíritu es como se desarrolla el plan y la oficina como infraestructura que permite que se pueda desarrollar", explica Clara Guilló, coordinadora de la Oficina UCMrefugees.

 

Inclusión y diversidad

Como señalan Clara Guilló y la delegada del rector para la Unidad de Apoyo a la Diversidad e Inclusión, Mercedes García, los reconocimientos que está recibiendo el Plan destacan su doble vertiente de desarrollo de políticas de inclusión y de diversidad. No hay que olvidar, subraya la delegada del rector, que a veces los refugiados, demandantes de asilo o de protección internacional, a su vez tienen alguna discapacidad física o son perseguidos por su condición LGBT. "Lo importante, no obstante -explica Mercedes García- es que es un plan integral. Intentamos estar muy centrados en la persona. Es una acogida muy individual".

 

No sólo refugiados

El Plan se diseñó a lo largo de 2015 y el pasado curso ya funcionó como programa piloto para estudiantes. En concreto, fueron 17 personas las que formaron parte de él incorporándose a estudios tanto de grado como de posgrado y doctorado. Para este curso que ahora comienza los responsables del plan ya se han entrevistado con alrededor de medio centenar de personas interesadas en formar parte del plan. Pocas de ellas, como explican Clara Guilló y Mercedes García, son refugiadas como tales, sino demandantes de asilo o de protección internacional. Hay que recordar, como hace Clara Guilló que una solicitud del estatus de refugiado puede llegar a tardar hasta cinco años en resolverse en España. "En ese tiempo pueden sacarse sus estudios universitarios, lo que les cambia de manera muy significativa su vida tanto aquí o más aún en el caso de volver a sus naciones, donde una persona con estudios superiores se convierte de inmediato en líder de su comunidad", destaca la coordinadora de UCMrefugees.

 

Acogida muy individualizada

Las personas que quieren acceder a la UCM a través del programa normalmente son enviadas por asociaciones que trabajan con refugiados y con los que la propia Complutense ya ha establecido relación, como CEAR, ACNUR, Cruz Roja Española, Red Acoge, La Merced Migraciones o la Organización Internacional de las Migraciones. "En ocasiones también vienen por su cuenta, porque les ha llegado de la experiencia de otros, lo han oído... Aquí lo primero que hacemos es mantener una entrevista personal para conocerles, saber de sus experiencias, conocimientos, intereses, expectativas... Prestamos un servicio de orientación y vemos su situación específica persona por persona".

 

El problema de las homologaciones

El principal problema al que se enfrentan muchas de las personas que quieren estudiar en la universidad es homologar los requisitos y estudios previos que se les exigen. "Hay una comisión de evaluación que valora cada una de las solicitudes y trata de flexibilizar lo más que puede la homologación de los requisitos legales de acceso", explica Mercedes García. "Pero claro, cumpliendo siempre la ley", añade Clara Guilló, para quien "el reto pendiente del Estado es habilitar procedimientos para aquellas personas refugiadas que no traen documentación que avale la experiencia o estudios que ellos relatan. A veces no queda nadie en su país para que les envíen los papeles que necesitan y otras veces significa poner su vida en riesgo, puesto que así sus gobiernos sabrían dónde se han refugiado. En países como Noruega -continúa Guilló- se les realizan pruebas muy exhaustivas en las que  se les habilita sus capacidades y conocimiento. Esto se debería haber implementado en toda Europa para 2018 y sigue pendiente". La delegada del rector, Mercedes García, está esperanzada en que la pronta aprobación del Protocolo de Acceso y Matrícula de Estudiantes, en el que han trabajado "mucho y bien" los vicerrectorados de Estudios y Estudiantes, ayude a agilizar aún más los trámites.

 

Necesidad de más financiación

Los estudiantes que entran finalmente en el Plan reciben, en función de su situación económica concreta, ayudas por parte de la UCM que van desde descuentos en matrícula y tasas hasta estancia en un colegio mayor o cursos de español gratuito. No obstante, como explica Clara Guilló, esto a veces no es suficiente. "Necesitamos más financiación. Con una bonificación de matrícula no es suficiente. La mayoría tienen que buscar empleo para poder vivir y la actual universidad está diseñada prácticamente para estudiantes full time. Compaginar un país nuevo, un idioma nuevo, estudios universitarios y trabajo es muy difícil. Intentamos apoyarlos con pares, tutorías de apoyo... Por ser refugiado no tienes que ser un "superhuman". Ha habido dos personas del pasado curso que han tenido que dejarlo por este motivo. Necesitaríamos financiación pública para estos casos", concluye Guilló.

 

Buenos resultados y gran colaboración

Los resultados de este primer curso piloto han sido razonablemente buenos, sobre todo, como resalta la delegada del rector, en los estudiantes de posgrado y doctorado, que han finalizado sus estudios con éxito o superaron bien el primer año. "En grado ha sido un poco más complicado, sobre todo con el tema del idioma, ya que ha habido algunas personas que no manejan el idioma suficiente, y van a necesitar este año de la ayuda del Centro Complutense de Enseñanza del Español", comenta Mercedes García, quien agradece la fantástica ayuda que está teniendo todo lo relacionado con el plan desde diferentes áreas de la propia universidad, como el Vicerrectorado de Estudiantes, el señalado Centro de Enseñanza del Español, el Centro Superior de Idiomas Modernos o clínicas como la de Psicología, Odontología, Enfermería y Podología. Además se han puesto en marcha programas de mentoría, en las que compañeros de clase les han ayudado a integrarse, y de tutorías, aunque en este caso, según señala Clara Guilló, sería necesario que se animasen a participar más profesores.

 

Y el año que viene, profesores e investigadores

A esta lista de agradecimientos Mercedes García y Clara Guilló ya añaden al Vicerrectorado de Política Académica y Profesorado. "Aunque ya estaba previsto desde el principio, el Plan a partir del próximo curso se va a abrir también a profesores e investigadores. Somos miembros de Scholar at Risk (SAR), una entidad europea que lo que hace es proteger a los académicos que están en riesgo de persecución, encarcelamiento... Se promueve todo lo que tiene que ver con el respeto a los valores y los derechos humanos en las universidades. Vamos a ser punto focal de la red en España e implicará acoger a algún académico para que su investigación o docencia especializada continúe aquí, como profesor visitante o a través de otra vía", concluye Mercedes García con evidente satisfacción.

 

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