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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Viernes, 22 de junio de 2018

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Un enfermo con salud de hierro

Del 19 de abril al 24 de mayo quince grupos están participando en el decimoséptimo Certamen de Teatro Universitario de la UCM. Queda, lejos sin duda el récord de 27 compañías que participaron en 2004, pero, valgan las palabras de César Gil, el veterano director y actor de El Barracón, grupo ganador de la pasada edición del Certamen: "Como casi todo en España, el teatro universitario se encuentra en crisis grave. Pero goza de buena salud. O de una mala salud de hierro. Por eso no se muere. Salvo que lo quieran matar. Esperamos que no. Incluso que recobre la salud de década atrás. Sin duda, se puede".
Sea como fuere, lo cierto es que los grupos, como ellos mismos dicen, "están tirando hacia delante", y la ausencia de ayudas económicas son solventadas con imaginación e ilusión. "Es muy importante -señala Sara Calvo, directora del grupo Teatro por Necesidad- que, según están las cosas hoy día, siga habiendo tantos grupos de teatro en la universidad. Es un punto a favor de la cultura. Teniendo en cuenta los recortes que hay en este aspecto es increíble la variedad de montajes que tenemos en el Certamen. Por supuesto que no tener subvenciones nos afecta, puesto que todo lo pagamos de nuestros bolsillos (actores, director, padres, etc.). Todo el mundo aporta algo. Intentamos que eso no mine nuestra imaginación a la hora de proponer, montar o sacar adelante una obra. Creemos que esto es fundamental, la imaginación "Actualmente -añade Óscar Fernández, del grupo Conjunto Disjunto, creado este año- incluso el teatro profesional está pasando por momentos realmente difíciles donde la autofinanciación está tomando más sentido cada vez y parece la solución más acertada. Partiendo de ahí y viendo que el apoyo que recibe el teatro universitario es simbólico pero efectivo, se entiende que ahora mismo lo que se necesitan son sobre todo ideas frescas y publicidad, la necesidad de saber que aunque lleve el apellido de universitario eso no hace que sea algo malo ni menor, sino que es otro tipo de teatro que no pretende competir, sino servir de trampolín y aprendizaje tanto interior como profesional". Maru García, la directora de Con Causa, coincide con esta última visión: "El teatro universitario es un escenario común de aprendizaje, que no es profesional, sino un complemento a su formación que les va a servir para toda la vida, estudien lo que estudien en la universidad. Vamos, que debería ser obligatorio tener un grupo de teatro en cada facultad".
Como se puede observar, una de las palabras más repetidas por los directores de los grupos que han contestado las preguntas que Tribuna Complutense envió a todos los participantes para conocer sus opiniones, es "imaginación". Vestuario, escenografía, iluminación... La falta de medios económicos fuerza a los grupos de tirar de ingenio. "Otros años -cuentan desde el grupo Con Causa- teníamos una o dos madres que se comían la mayor parte del trabajo. Los chicos ahora no saben coser. Pero este año queremos que se impliquen y hemos dibujado un vestuario para cada personaje que deben conseguir". "Como en los años anteriores -responden desde El Barracón- para el vestuario buscamos en armarios de familiares y amigos, en El Rastro y alguna compra ocasional en tiendas baratas o por Internet, almacén de otros montajes...". "Como os dirán todos los grupos -comenta la directora de Teatro Por Necesidad- el vestuario de los montajes suele salir de los armarios de nuestras casas (padres, tios, abuelos, etc.), de lo que el grupo ya tiene y, en nuestro caso, de algo de dinero que la compañia tiene ahorrado de una actuación de hace unos años. Vamos tirando de ello y estirándolo como si fuera una goma elástica. El rastro es una buena opción o comprar telas y coser los trajes nosotros mismos; como es el caso de este año. Con la escenografía suele ocurrir lo mismo. Vaciamos nuestras casas, recurrimos a amigos, al Rastro... La iluminación, puesto que no podemos permitirnos alquiler de focos, técnicos en condiciones, etc. suele hacerla alguien de confianza y teniendo en cuenta los aspectos luminotécnicos de la sala donde hacemos la representación".
Como señala Sara, la directora de Teatro por Necesidad, en esta última respuesta a ingenio e imaginación hay que sumar la capacidad para adaptarse a las circunstancias. "Nosotros -comenta Llanos Gómez, la directora de otro de los grupos nuevos de este año, Sala de Ensayo- hemos optado por un vestuario sobrio, ropa negra y cómoda para poder movernos en escena; una escenografía escasa consistente en una silla, un puf... y hemos apostado por cuidar la luz con el fin de crear un ambiente adecuado. He de decir, que nuestras puestas en escena, más allá de las situación económica, se caracterizan por un escenario desnudo en el que los intérpretes constituyen el centro".
La reducción del número de grupos, por lógica ha supuesto también una disminución del número de estudiantes involucrados. "Imagino -señala Rubén Buren, director de El Noema- que la crisis y la falta de medios económicos hace que la gente se centre más en los estudios y el trabajo, y deje menos tiempo al tema cultural". No obstante, hay compañías como El Barracón o Con Causa que congregan un buen número de estudiantes. "El grupo -cuenta César Gil, de El Barracón- ha variado notablemente al alza en los últimos años y, más concretamente, en el curso actual. En la actualidad el grupo cuenta con 29 personas vinculadas a él". "Somos 25-señala Maru García, de Con Causa- y muchos ayudantes que colaboran en la puesta en escena final ayudando con todo. Más bien nos hemos mantenido. Los que han abandonado el grupo lo han hecho por motivos de estudios, porque les resultaba imposible venir a las clases cursando carreras de doble titulación. Esos han sido "sustituidos" por los que entraban en el grupo provenientes de primer curso". "Este año -explica la directora de Teatro Por Necesidad- somos 11 personas: la directora (y actriz), 7 actores y 3 traidores (figurantes). No he notado mucha variación en cuanto a cantidad de gente. Toda la gente que tengo este año es nueva. La única novedad es que este año tengo más chicos que chicas en la Compañía, cosa curiosa porque siempre es al reves. Los chicos se animan menos".
Sean los que sean, lo que no se puede negar a quienes deciden a principio de curso embarcarse en un grupo teatral es su dedicación. El Barracón, por ejemplo, ensaya 20 horas semanales (repartidas por grupos). Aunque lo normal son 4 ó 5 horas en una única mañana o tarde, que se incrementan en la medida de lo posible cuando se acercan las fechas del estreno. Todos los grupos han tenido a su disposición al menos una vez por semana un local en la universidad, que les ha facilitado el Vicerrectorado de Atención a la Comunidad Universitaria, como siempre encargado de la organización del Certamen. Algunos grupos, no obstante, han optado por ensayar en otros lugares, como por ejemplo El Noema que tiene instalado su cuartel general en el Colegio San Viator.
- ¿Y llegados a este punto, tras tantas horas de ensayos, imaginación a raudales, y visitas al Rastro, cuáles son vuestras aspiraciones en el Certamen?
- Sara Calvo (Teatro Por Necesidad): Nuestras aspiraciones son siempre las de mejorar, superarnos a nosotros mismos. Queremos disfrutar encima del escenario y hacer que el público disfrute con ello. Por supuesto también queremos que nuestro trabajo se vea recompensado por el jurado.
- Rubén Buren (El Noema): Que el certamen tenga calidad y vaya creciendo. Y que el teatro universitario complu sea un referente de calidad y compromiso.
-Óscar Fernández (Conjunto Disjunto): Es el primer año que participamos y ante todo lo que queremos es demostrarnos a nosotros mismos que somos capaces de llevar a cabo una puesta en escena con nuestro propio esfuerzo y empeño. Demostrar la pasión por el teatro desde las tablas y transmitírsela a los espectadores que vengan a vernos. Hacer lo que nos gusta y hacer que les guste a otras personas.
- Llanos Gómez (Sala de Ensayo): Las aspiraciones de Sala de Ensayo se concentran en poder presentar propuestas escénicas que nazcan de una investigación actoral y cuyas temátcas y resolución en el espacio escénico tienen difícil ubicación en salas comerciales. De ahí que nos sintamos plenamente felices con poder mostrar nuestro trabajo. Por tanto, estaremos sumamente contentos si este riesgo, asumido conscientemente, obtiene algún reconocimiento.
- César Gil (El Barracón): Este año somos conscientes de que "defendemos el título" al haber ganado el año anterior. Esperamos que no sea un obstáculo para conseguir lo que nos merezcamos. Sabemos que nos medirán más y procuraremos estar a la altura con un montaje de calidad y muy trabajado.
- Maru García (Con Causa): Participar en un concurso de gran prestigio, que eso ya es un premio... ¡y si estamos a la altura, pues ganar alguno de los premios, claro!
Mucha mierda a todos. ¢

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