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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Lunes, 27 de marzo de 2017

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Entrevista a Federico Mayor Zaragoza: "O hay evolución o la gente no puede seguir viviendo sin perspectiva y se desata la revolución"

Quedamos con Federico Mayor Zaragoza en la puerta del Rectorado de la Universidad Complutense. Viene a firmar, como presidente de la Fundación Cultura de Paz, un convenio para la creación de la cátedra extraordinaria Drogas Siglo XXI. Ya en el ascensor nos dice: "a ver si conseguimos hacer algo con este tema tan peliagudo".

- ¿Qué lleva a una fundación como Cultura de Paz a interesarse por el asunto de las drogas?
- La Fundación es para cambiar de una cultura de imposición, violencia y dominio a una de conversación, diálogo, conciliación y de paz. Y uno de los temas que generan hoy más violencia y que están relacionados con el sufrimiento de muchísima gente son las drogas. No sólo hace sufrir a los que consumen, sino que también a los familiares, a todos los que tienen que ver con ellos, a todos los que se hallan implicados o pagan las consecuencias de este tráfico inmundo que lleva a la muerte, que lleva a la violencia sin límites. Lo que deseamos desde la Fundación es un cambio a escala mundial, y es muy difícil de pensar que se vaya a adelantar en ello, como en tantas otras cosas, si seguimos gobernados por estos grupos de plutócratas, de los G-7, G-8 y G-20, que ha sido un montaje terrible del neoliberalismo que ahora está, creo yo, en sus últimos momentos. Llegó un momento en los años 80 que las instituciones internacionales se marginaron y se decidió que fueran las naciones más ricas de la Tierra las que tomaran las decisiones. Esto fue un disparate que se está pagando muy caro y que ha tenido que ver mucho con los tráficos a escala mundial y con la mayor impunidad.
- ¿Cree de verdad que el neoliberalismo está en sus últimos momentos?
- Sí, y es bueno que en esta crisis sistémica empiecen a aparecer nuevas soluciones, que es lo que necesitamos. No podemos seguir como hasta ahora, con Estados Unidos buscando fuera a los que están relacionados con el tráfico de drogas, en lugar de buscarlos dentro de sus fronteras, porque no hay que olvidar que los Estados Unidos son, como mucha diferencia, el mayor consumidor de droga del mundo. Mientras haya demanda habrá oferta.
- ¿Por lo que dice podemos entender que considera el tráfico de drogas como un problema político esencialmente?
- Yo diría que es más bien un problema de sanidad, como el consumo de alcohol o el de tabaco. Se trata de manera diferente a los tres consumidores y se ha exacerbado el precio de las drogas lo que ha disparado los precios, y se ve que eso no tiene ningún efecto disuasorio y son esos precios lo que hacen que siga vigente un sistema con una gran cantidad de personas involucradas. Deberíamos llamar la atención de los ciudadanos sobre los riesgos que tiene, igual que hay que llamársela sobre el alcohol y el tabaco.
- Aquí surge otro nuevo problema añadido, que es el del factor económico por la cantidad de dinero que se mueve con el tráfico de drogas.
- Exacto, pero en esta economía lo primero que hay que hacer es acabar con los paraísos fiscales, por este motivo y por muchos otros, ya que es una vergüenza que sigamos manteniéndolos.
- ¿Esos paraísos son un ejemplo de lo que ha denominado usted "economía deshumanizada"?
- Por supuesto, y no sólo eso. Hace tan solo cinco años, en el momento en que empieza esta famosa crisis que estamos viviendo, se nos pidió nada menos que rescatar a los banqueros que estaban en América, y no aquí, con el agua al cuello. Era así porque habían estado jugando con el dinero, pura especulación. Lo que llaman hedge funds está claro que son préstamos humo. Aquí al menos detrás de muchas hipotecas estaba el ladrillo, allí ni eso. Todos nosotros les rescatamos con 700.000 millones en Estados Unidos y 400.000 millones en Europa. Una vez los estados empobrecidos y los financieros en tierra firme, empiezan a acosarnos y a decirnos lo que tenemos que hacer. Todo este dominio de los mercados, este acoso, pasará a la Historia como el momento del mayor repliegue del estado-nación, porque han debilitado los estados con privatizaciones excesivas e incluso con transferencia de responsabilidades.
- ¿Qué quiere decir con eso?
- En Europa los mercados han nombrado a dos gobiernos sin elecciones y eso es para llevarse las manos a la cabeza. Han nombrado a dedo en la cuna de la democracia que es Grecia, y también en Italia. ¿Qué es esto? ¿Qué está pasando? En el año 2008, cuando dijeron que había que rescatar a los banqueros se dijo que sí, pero con dos condiciones: la regularización de los flujos financieros, algo que desde luego no se ha hecho; y la supresión inmediata de los paraísos fiscales. Se hizo una promesa, pero fue como todas las del G-20, G-7 o G-8. Son unos países ricos que lo único que están mirando es donde pueden seguir ganando más dinero. Se ha desarrollado una economía basada únicamente en la especulación. A los ciudadanos nos tiene sin cuidado si sube o si baja la prima de riesgo, porque eso es simplemente especulación. Además de eso, el nuevo sistema está basado en la deslocalización productiva y la guerra.
- Un panorama desolador.
- Lo cierto es que sí. Cada día nos gastamos 4.000 millones de dólares en el mundo en armamento y gastos militares al tiempo que se muere la gente de hambre. No importa. Esto no lo vemos porque nos hemos hecho especialistas en mirar hacia otro lado. Pero esto va a cambiar y ahora van a ser los ciudadanos, el pueblo, el que ya no aceptará estas cosas. Esto hasta ahora no se podía hacer, pero ahora ya sí podemos.
- ¿Se refiere a la presión que pueden hacer los ciudadanos a través de las redes sociales?
- Ahora una sola mujer ha podido juntar en unas semanas 1.400.000 adhesiones al tema de los desahucios. Esto nos señala el camino. Ahora ya no tiene que estar usted solo, quejándose y diciendo que no hay nada que hacer. Firme, actúe, únase, porque ahora el tiempo del silencio ha concluido.
- ¿Por eso ha pedido usted firmas en Change.org para que se conceda el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca?
- Exacto. Creo que además estaría muy bien que se lo concedieran, porque de esta manera se da a la gente algo que nunca debería perder, que es la esperanza de que se puede cambiar. El peor de todos los problemas es cuando se pierde la esperanza, cuando se dice que ya no hay nada que hacer, que todos debemos obedecer lo que dice una sola persona sobre 27 estados que hay en Europa. La gente se va desesperando, y más porque ahora las ruedas de prensa de los políticos se hacen sin preguntas y además a través de un monitor.
- ¿Todo eso no desmoraliza bastante?
- Lo único que no acepto nunca es la violencia, la fuerza, pero comprendo que haya muchos ciudadanos que se pregunten qué está ocurriendo. Nos están quitando todo lo que es suprapartido político y que es esencial como la justicia, la educación, la sanidad y la ciencia. Yo soy un científico y no puedo aceptar que nadie me diga que el conocimiento sea de izquierdas o de derechas. Puede serlo la aplicación del conocimiento, pero no el conocimiento en sí. La educación no puede ponerse bajo el prisma de unos intereses determinados y de un partido político. Contra todo esto la gente tiene una gran capacidad de acción y lo que tiene que hacer es desarrollar esa capacidad. En el tema de los desahucios yo creo que al final se va a ganar porque a la gente que está en esta situación terrible, el hecho de que les digan que hay una posibilidad, una esperanza, les va a ayudar.
- ¿En algo más se va a ganar?
- Esta misma mañana escuchaba el plan de emergencia contra la exclusión social de Andalucía, donde está la parte de los comedores para los niños, tres veces al día durante cinco días a la semana. Me parece que es esa otra de las cosas que necesitamos, que nos enciendan algunas luces entre tanta sombra. Y temas como el de los paraísos fiscales se acabarán en el momento en que haya una posición ciudadana que diga: "se ha acabado". En aquellos bancos que nosotros sepamos que están relacionados con paraísos fiscales y que no acrediten que ya no lo están, dejaremos de tener nuestras nóminas. Así, cosas de esta envergadura, que sepan estos bancos que vamos a pasarnos a otros y no vamos a aceptar tener nuestro dinero en instituciones que están en relación con estos grandes lugares de insolidaridad. Y lo mismo con las fábricas y los servicios de personas y empresas que tengan relación con los paraísos fiscales. A mí que alguien tenga dinero aquí o allí no me preocupa, pero lo que tiene que hacer es declararlo y no ser insolidario con los demás, porque cuando lo tiene escondido no tiene ninguna solidaridad con su país y hace que los ciudadanos medios estemos pagando los desmanes de unos y de otros.
- Unos desmanes que quedan sin castigo.
- Aquí se habla de un agujero de 4.500 millones y no va nadie delante de un tribunal ni se juzga a nadie. Inmediatamente se compensa, y al mismo tiempo se recortan cosas como la ley de Dependencia, que es una de las leyes más acertadas de los últimos años en nuestro país porque afecta a la dignidad de las personas, de aquellos mayores que no pueden cuidarse por sí mismos y que ven que la sociedad se preocupa por ellos. Eso es una maravilla que se va a recortar para dar dinero a unos bancos que tienen unos agujeros enormes para los que no dan explicaciones. Todo esto sólo se arregla con una reacción ciudadana.
- Ha dicho antes que está en contra de la violencia, pero ¿no cree que la situación actual lo está poniendo muy difícil como para que haya una salida pacífica?
- Hace muchos años, en la Universidad de Atlanta, el profesor que me presentó para dar una conferencia a la Asociación de Físicos de Estados Unidos puso una diapositiva en la que estaba el que dijo que era su enemigo. Allí sólo había una palabra: inercia. Tenemos miedo a aplicar nuevas formas y lo que tenemos que hacer es la evolución, que es conservar unas cosas y cambiar otras como nos ha mostrado la naturaleza. Todo ha evolucionado conservando unas características y perdiendo otras que quizás fueron adecuadas, pero ya no lo son. Yo también digo siempre que la alternativa es evolución o revolución, y esto lo tienen que saber los que mandan. O hay evolución o llega la revolución. Yo no soy partidario de la revolución porque va siempre acompañada de fuerza, pero tengo que advertir que o hay evolución o la gente no puede seguir viviendo sin perspectiva alguna y horizontes sombríos y se desata la revolución. Son, sobre todo, gente joven que se preguntan para qué hacer las cosas, para que haya unos cuantos que tengan un montón de fondos además de manera ilegal. Todos tenemos que ser muy cautos para que no haya esa revolución y sí evolución. La diferencia es una erre, y esa erre es de responsabilidad. Tenemos que ser responsables y tenemos que saber que hay cosas que hay que cambiar; y que no puede ser que no haya transparencia; y que no puede ser que los periodistas no puedan ejercer libremente su función informativa; y que no puede ser que algunos medios de comunicación den información que no es veraz, que te la estás leyendo y no tiene nada que ver con lo que ha pasado.
- Algunos ampararían ese tipo de información falsa en la libertad de prensa.
- Yo cuando era director general de la UNESCO decía que una cosa es escribir y otra es describir. Cuando el periodista escribe, puede escribir lo que le parezca, está absolutamente autorizado porque lo firma y puede expresar libremente y de manera irrestricta su opinión. Cuando uno describe tiene que aproximarse de la manera más fidedigna posible a lo que acontece. Vemos aquí alguna prensa que no dice ni una sola verdad.
- Rouco Varela, el presidente de la Conferencia Episcopal, acusa a los periodistas de acentuar demasiado los problemas. ¿Cree usted que es así?
- Soy una persona creyente, pero a mí me parece que está muy claro que el Estado debe ser aconfesional. Esto no es que lo diga yo, es que viene en la Constitución y en los Derechos Humanos que están por encima de la Constitución. Una cosa es que los padres puedan solicitar para sus hijos una forma de educación religiosa e ideológica, pero otra cosa es que se ponga para todos. No señor, esto se pone voluntariamente para aquellos que lo solicitan, pero España es un estado aconfesional, y el señor Rouco se equivoca cada vez que habla de temas que no son competencia de la Iglesia. Cada uno tiene que estar en el campo que es competente. Es igual que cuando la Iglesia entra en el debate de las células madre. Con todos mis respetos, ese no es el campo de su competencia, sino de los biólogos, de los bioquímicos, de los patólogos, de los genéticos, pero no de la Iglesia. Tuve la suerte de estar al lado del papa Juan Pablo II cuando pidió perdón por lo que la Iglesia hizo con Galileo Galilei y dijo: "La Iglesia no debe meterse en Astronomía. No es lo nuestro y por tanto le pido perdón a la comunidad científica".
- Un poco tarde pero perdón al fin y al cabo
- Bueno sí, pero lo que no puede ser es que en 2013 nuestro querido amigo Rouco Varela siga diciendo las mismas cosas que hace años.
- ¿Esa defensa de la laicidad de la educación es lo que le ha llevado a impulsar la plataforma Stop Ley Wert?
- La Ley Wert es lo mismo. Yo tengo mucho respeto siempre por las personas que han sido elegidas, aunque creo que debería haber mecanismos que corrijan la mayoría parlamentaria absoluta porque es antidemocrática aunque sea legal. Está claro que no puedo imaginar que pasemos de una aconfesionalidad a una confesionalidad; que pasemos de una equidad total a una segregación, los niños con los niños y las niñas con las niñas, ¿qué es eso?; y que se me ponga como ejemplo para la educación un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Con todos los respetos, la OCDE lo que tiene que hacer es mejorar su enfoque sobre los problemas económicos, que hasta ahora no se le ha dado muy bien, y que no se nos meta en educación. Cuando veo que el presidente del Gobierno o el ministro de Educación se refieren a un informe de la OCDE pienso que se equivocan.
- ¿A quién deberían escuchar?
- Hay otros muchos informes, mucho mejores, hechos por quienes saben, y sobre todo está la experiencia de los maestros. ¿Por qué no les preguntan a ellos? Si quieren hacer una educación correcta lo mejor es que hablen con las personas que llevan años dedicados a ella. Creo que deberíamos hacer un monumento a los maestros, porque en la inmensa mayoría de los casos son gente de una dedicación y de un amor enorme a los alumnos; son el mejor referente posible. Si no me fío de lo que dice la OCDE en otros aspectos, menos me voy a fiar en el aspecto educativo. Además se dice que los niños tienen que saber mucho inglés y muchas matemáticas. Pues no. Los niños lo que tienen que hacer es aprender a ser libres y responsables. Esto es lo que dice la Constitución de la UNESCO, de donde yo he sido 12 años director general, y creo que tiene toda la razón. Es más, en España, ahora va a hacer 100 años que había un pedagogo fenomenal que se llamaba Francisco Giner de los Ríos. Le preguntaron qué es educación y respondió: "dirigir la propia vida". Fíjese usted qué maravilla de definición. La persona que actúa en virtud de sus reflexiones, que no actúa al dictado de nadie, ni amenazado por nadie, ni atemorizado por ningún dogma, una persona que es libre y responsable. Y esto no hay que hacerlo sólo en la escuela, esto tiene que ser también una cosa de los padres y de los medios de comunicación. Todos tenemos que hacer que los niños sean libres y responsables y no saber más inglés. Lo que hay que saber muchas veces es más castellano y, en mi caso, más catalán (risas).
- En la manifestación por la tercera república le preguntaron a la gente quién sería un buen candidato para la presidencia de esa futurible república. Un abogado contestó que usted. ¿Después de ocupar tantos cargos públicos qué le parecería ese puesto?
- Yo tengo una razón para sentirme muy republicano porque el hermano de mi abuela fue, nada menos, que el primer ministro de Educación de la segunda república. Don Manuel Azaña a la primera persona que nombró ministro de Instrucción Pública, que era como se llamaba el ministerio entonces, fue Marcelino Domingo. Mi padre era Federico Mayor Domingo, así que Marcelino era el hermano de mi abuela. De todos modos, sinceramente creo que en estos momentos más que decidir si España es una cosa u otra, lo que hay que hacer es asegurar que España es una democracia, que Europa es una democracia y que las Naciones Unidas son una democracia.
- ¿No lo son?
- Niguna de las tres. Las atribuciones de las Naciones Unidas han pasado a todos estos G. Europa que debería ser la cuna de la democracia se ha convertido en un lugar donde se aplican unos tratados que solamente se orientan por los mercados y por la fuerza y las leyes de la contratación. Y en España lo mismo. En España necesitamos una reforma de la Constitución en la cual procuremos y estemos seguros de que existen los mecanismos correctores; de que la Justicia es totalmente independiente, rápida y funcional; y de que el poder legislativo no está sometido a mayorías absolutas para que la voz del pueblo sea escuchada debidamente. Hay temas que en el caso de España me preocupan mucho más que la república o la monarquía.

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