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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Martes, 17 de julio de 2018

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“El tema del agua y del desarrollo tiene rostro, no sólo los rasgos, sino también las manos, los brazos, el esfuerzo y la voluntad de las mujeres”

Gracias al apoyo y a la gestión del vicerrectorado de Relaciones Institucionales ha salido adelante la cátedra UNESCO-UCM, que se llevará a cabo con el respaldo de Fundación Mujeres por África y que llevará por nombre "Tecnologías apropiadas para el desarrollo humano". María Teresa Fernández de la Vega, presidenta ejecutiva de la Fundación Mujeres por África, y Pedro Martínez Santos, profesor del Departamento de Geodinámica, Estratigrafía y Paleontología de la Facultad de Ciencias Geológicas, nos cuentan en qué va a consistir esta cátedra, cómo se va a desarrollar y cuáles son sus objetivos.

 

"Tecnologías apropiadas para el desarrollo humano". ¿A qué se refiere exactamente el nombre de la cátedra?

Pedro Martínez Santos: La tecnología apropiada es aquella que tiene un valor, sobre todo muy local, y que tiene una aplicación muy grande en comunidades rurales o aisladas que conforman una parte muy grande de la realidad africana. Además es una tecnología que da un nivel de desempeño similar al de una solución técnica estándar. Y se llama apropiada porque es una tecnología de la que puede apropiarse fácilmente un colectivo o un individuo, reduciendo las dependencias del exterior, porque si eres capaz de hacer las cosas domésticamente ya no tienes que depender de unas piezas, un aparato o un técnico de reparación que vive a 300 kilómetros por pista mientras tú estás aislado en la estación de lluvias y no tienes forma de acceder a él. Como es una tecnología que funciona a escala local también genera empleo a dicha escala y tiende a facilitar la vida a las personas, así que hablamos de hacer las cosas muy baratas, en tu casa y que te resuelva un problema que normalmente te resuelve alguien de fuera.

 

¿Hablamos realmente de un método más barato que el tradicional?

P.M.S.: Pues sí, somos capaces hoy por hoy de hacer pozos profundos, con todas las garantías sanitarias que permitan acceder al agua potable de una forma mucho más barata, hasta un 90% más barato, pero con la misma garantía de potabilidad que cualquier fuente pública. Ahora mismo tenemos un pequeño programa con la AECID, haciendo ese tipo de pozos en aldeas rurales de Mali que no tienen acceso al agua porque en ese país incluso para las administraciones llevar un camión hasta esas aledas resulta prohibitivo.

María Teresa Fernández de la Vega: El tema es que hay agua, lo que pasa es que está inaccesible o es de muy difícil acceso. Ese es un mensaje importantísimo que hay que mandar, porque lo que las personas tenemos en el imaginario es que aquello es un desierto y no hay nada de nada, pero en realidad sí que hay, así que ¿cómo no vamos a estar en el siglo XXI, que es el siglo de la revolución tecnológica, haciendo posible ese acceso a un bien tan absolutamente imprescindible? Tenemos un compromiso y una obligación de abordar este tema de forma seria como lo está haciendo la Complutense, de forma muy rigurosa para permitir que la gente acceda a esa agua y además lo haga en condiciones sanitarias con garantías de potabilidad y desde unas condiciones socioeconómicas viables.

 

Aparte del acceso al agua, ¿ se le pueden dar otros usos a esas tecnologías apropiadas?

P.M.S.: Nosotros, en concreto, desarrollamos pozos para abaratar el acceso al agua y, sobre todo, trabajamos en África, aunque estamos abiertos a trabajar en otros sitios y la cátedra UNESCO está en el marco del desarrollo de ese tipo de tecnologías. El darle un título abierto a la cátedra es para que otra gente, con otras tecnologías, no sólo de pozos, se puedan integrar en este proyecto, como por ejemplo para potabilizar, generar energía a nivel doméstico...

 

Además del trabajo de campo, de aplicación práctica, ¿qué más aspectos va a incluir esta cátedra?

P.M.S.: Aparte del desarrollo de esas tecnologías, la cátedra tiene una parte muy importante de formación para permitir que estudiantes africanos vengan a la Complutense a formarse y otra parte dedicada a proyectos semilla que fomenten el desarrollo de actividades relacionadas con el trabajo que se lleve a cabo en África.

M.T.F.D.L.V.: Los cursos de formación son fundamentales, porque la imaginación en un momento dado puede funcionar, y cuando te estás muriendo de sed se te puede ocurrir sacar como sea agua, pero lo importante es que haya una formación seria para que esas situaciones extremas sean lo menos necesarias posible.

 

¿Va a funcionar la cátedra con acuerdos con contrapartes, con universidades, centros de formación...?

P.M.S.: Realmente la cátedra nos da una plataforma para hacer ese tipo de alianzas. De hecho, dentro de la cátedra hay ya contemplados una serie de investigadores africanos porque hay que tener en cuenta que para llevarla adelante tenemos la carta de apoyo de treinta universidades africanas. Además ya contamos con la contraparte de múltiples proyectos desarrollados en el pasado, sobre todo en el oeste de África, y ahora al estar vinculados a la Fundación Mujeres por África toda su red de contactos es susceptible de incorporarse a este tipo de alianzas.

M.T.F.D.L.V.: Yo creo que además las alianzas son muy importantes porque te permiten multiplicar ad infinitum sobre todo en un campo tan extenso y tan complicado como es África, porque en realidad no hay África, hay Áfricas, así que tener alianzas con los distintos sectores institucionales es fundamental. Nosotros, aparte de tener contactos con mujeres de todo el continente africano, tenemos una red con cerca de quince países en los que tenemos relaciones con universidades, instituciones pero, sobre todo, con las mujeres, porque ellas son la clave.

 

La Fundación Mujeres Por África tiene cinco líneas fundamentales de desarrollo: educación, conocimiento, salud, desarrollo económico y empoderamiento. ¿Encajan todas ellas con los objetivos de esta cátedra?

M.T.F.D.L.V.: Sí, en todo. Todos los caminos que ha emprendido la Fundación Mujeres Por África tienen como objetivo, al igual que esta cátedra, el fomentar el desarrollo. Desde aquí lo que vamos a hacer es dar, a quienes están haciendo más por el desarrollo, los instrumentos para que sea más eficaz, más sostenible, más duradero y mayor. La cuestión es maximizar todas sus capacidades, minimizando sus esfuerzos y darles además los instrumentos necesarios para que eso mejore su vida y la de sus comunidades. Las mujeres africanas ya lo hacen en estos momentos, en unas condiciones muy difíciles, así que lo que vamos a hacer es facilitar la vida a las mujeres para que se beneficien las comunidades del extraordinario trabajo e impulso que llevan a cabo en todos los ámbitos que ellas promueven.

 

Han hablado varias veces del papel de las mujeres. ¿Por qué centrarse tanto en ellas?

M.T.F.D.L.V.: Creemos que es una cuestión de interés, no sólo europeo, sino del ámbito de todos los países que integran la globalización, que un continente tan extraordinariamente importante como es el africano avance, mejore y ajuste su desarrollo y crecimiento a través de la capacitación, la formación, la investigación... Y ahí es donde hay que atender de manera específica a la población joven y a las mujeres que son las que están llevando a cabo el sostenimiento de ese continente. Esta cátedra nos ofrece todo un marco de elementos que van a contribuir, desde todas las perspectivas, desde la capacitación a la ejecución de proyectos, a investigaciones en relación con la universidad que permitan que las soluciones sean exportables y más accesibles... Es un trabajo extraordinariamente importante y hemos hecho una alianza entre Mujeres Por África y la Complutense que se complementan muy bien, así que tenemos un recorrido que puede ser un paso increíble y muy enriquecedor para nosotros al sumarse a lo que hemos aprendido sobre el terreno durante estos seis años que llevamos trabajando en África.

P.M.S.: No lo he comentado antes, pero el agua en África es cosa de mujeres y de niños. Es una realidad que yo no voy a juzgar, es simplemente así. Son mujeres y niños que todos los días andan una serie de kilómetros para obtener agua para las tareas del hogar como beber, lavar, cocinar... A lo largo de su vida andan cientos, miles de kilómetros y, sin embargo, tienen el agua a cinco metros bajo sus pies, así que hacer un pozo ahí supone una enorme mejora en su calidad de vida.

M.T.F.D.L.V.: En un momento clave para la igualdad como el que estamos viviendo en el mundo, en el que hemos logrado colocar en lo alto de la agenda política el tema de la igualdad, abordar un tema como este que afecta, fundamentalmente a las mujeres, es muy importante. El tema del agua y del desarrollo tiene rostro, no sólo los rasgos, sino también las manos, los brazos, el esfuerzo y la voluntad de las mujeres.

P.M.S.: Como profesor con alma de cooperante creo que esta cátedra nos da un paraguas para trabajar en lo que pensamos que es necesario, que es en facilitar el acceso al agua potable en África, y si además facilitamos la vida a las mujeres pues me parece que es un proyecto realmente bonito en el que trabajar.

 

¿Qué proyectos destacarían de los que han llevado a cabo hasta la fecha Mujeres por África?

M.T.F.D.L.V.: De todo tipo. Por ejemplo, en Gambia, uno de desarrollo agrario con cooperativas de mujeres donde hemos trabajado el tema de la tierra, que ha sido un trabajo extraordinario que ha tenido un impacto magnífico, porque ha cambiado la vida de un país. Ahora todo lo que nos ofrecen la UNESCO y la Universidad Complutense, a través de esta cátedra, va a multiplicar por mil lo que ya sabemos. Nos costó mucho trabajo llegar a dimensionar el desarrollo del ámbito agroalimentario, que es fundamental en África, para saber cómo había que hacerlo, pero también cómo no había que hacerlo. Ahora vamos a perfeccionar ese camino con tecnología, conocimiento, capacidades, investigación... Me parece un proyecto maravilloso y muy innovador.

 

El grupo de la Complutense al que pertenece el profesor Pedro Martínez Santos ya ha llevado a cabo este trabajo de tecnologías aplicadas en Malí. Ha citado usted también Gambia, ¿se ha pensado que otros países podrían incluirse dentro de los intereses de esta cátedra?

 M.T.F.D.L.V.: Esos dos seguro, pero además queremos implementar, y ese es uno de los pilares que queremos introducir en colaboración con la UCM, un centro en el norte de Marruecos de formación, educación, investigación y capacitación. Para que se pueda hacer un diálogo constructivo con la universidad aquí en Madrid y para que se pueda aportar la visión del norte de África, con un país como Marruecos, que en estos temas está también muy avanzado. De ese modo se podrá tener también una dimensión norte-sur dentro de África que es muy interesante.

 

¿En Marruecos y otros países del norte de África también tienen problemas de acceso al agua?

M.T.F.D.L.V.: Marruecos es un país que se ha desarrollado muchísimo, pero es verdad que tiene algunas zonas que están menos desarrolladas que otras. No es que tenga problemas de acceso al agua, pero sí que hay zonas que no tienen un desarrollo adecuado y en las que, colaborando con todo lo que ya han avanzado en otras zonas del país y lo que nosotros podemos aportar, podemos ayudar para que las mujeres de esa región se vean beneficiadas más que nadie y se sitúen incluso en la vanguardia.

Pedro Martínez Santos, profesor del Departamento de Geodinámica, Estratigrafía y Paleontología de la Facultad de Ciencias Geológicas, y María Teresa Fernández de la Vega, presidenta ejecutiva de la Fundación Mujeres por África
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